domingo, 20 de mayo de 2012

CAPÍTULO 5.


5 1Aquel día el justo estará en pie sin temor
delante de los que lo afligieron y despreciaron sus trabajos.

Juicio: para nosotros no salía el sol

2Al verlo, se estremecerán de pavor,
atónitos ante la salvación imprevista;
3dirán entre sí, arrepentidos, entre sollozos de angustia:
4«Éste es aquel de quien un día nos reíamos
con coplas injuriosas, nosotros insensatos;
su vida nos parecía una locura, y su muerte una deshonra.
5»¿Cómo ahora lo cuentan entre los hijos de Dios
y comparte la herencia con los santos?
6Sí, nosotros nos salimos del camino de la verdad,
no nos iluminaba la luz de la justicia,
para nosotros no salía el sol;
"nos enredamos en los matorrales de la maldad y la perdición,
recorrimos desiertos intransitables,
sin reconocer el camino del Señor.
8»¿De qué nos ha servido nuestro orgullo?
¿Qué hemos sacado presumiendo de ricos?
9Todo aquello pasó como una sombra, como un correo veloz;
10como nave que surca las undosas aguas,
sin que quede rastro de su travesía ni estela de su quilla en las olas:
11 o como pájaro que vuela por el aire sin dejar vestigio de su paso;
con su aleteo azota el aire leve, lo rasga con un chillido agudo,
se abre camino agitando las alas y luego no queda señal de su ruta;
 12 o como flecha disparada al blanco:
cicatriza al momento el aire hendido y no se sabe ya su trayectoria;
13igual nosotros: nacimos y nos eclipsamos,
no dejamos ni una señal de virtud,
nos malgastamos en nuestra maldad.»
14Sí, la esperanza del impío es como tamo que arrebata el viento;
como escarcha menuda que el vendaval arrastra;
se disipa como humo al viento,
pasa como el recuerdo del huésped de una noche.

Los justos viven eternamente

15Los justos viven eternamente,
reciben de Dios su recompensa, el Altísimo cuida de ellos.
16Recibirán la noble corona, la rica diadema de manos del Señor
con su diestra los cubrirá, con su brazo izquierdo los escudará.

Vestirá la coraza de la justicia

17Tomará la armadura de su celo
y armará a la creación para vengarse de sus enemigos;
18vestirá la coraza de la justicia,
se pondrá como casco un juicio insobornable;
19empuñará como escudo su santidad inexpugnable;
20afilará la espada de su ira implacable
y el universo peleará a su lado contra los insensatos.
21Saldrán certeras ráfagas de rayos
del arco bien tenso de las nubes y volarán hacia el blanco;
22la catapulta de su ira lanzará espeso pedrisco;
las aguas del mar se embravecerán contra ellos,
los ríos los anegarán sin piedad;
23se levantará contra ellos su aliento poderoso
que los aventará como un huracán,
la iniquidad arrasará toda la tierra
y los crímenes derrocarán los tronos de los soberanos.

5,2-3 Todavía habla el autor, testigo de la actitud externa y la reacción interna de sus personajes. El pavor es numinoso, infundido por una teofanía de liberación: Sal 64; 70; 39,14-16, etc. "Se estremecerán": el verbo hebreo correspondiente se lee en salmos de petición contra el enemigo (Sal 6,11; 48,6; 87,18) Y en contextos de teofanía o guerra santa (Ex 15,15; Is 13,8; Jr 51,32).

"Arrepentidos": con pesar interno, pero sin conversión, que ya es imposible.

5,4-13 Discurso de los impíos. Es notable que todo el proceso se reduzca a este discurso, en que los impíos confiesan su error más que su culpa. No interviene el juez con un interrogatorio, y aun su presencia la tenemos que inferir; el justo está mudo.

Acusadores son una presencia y una memoria: la presencia del mismo justo, ahora victorioso, cataliza la memoria de los viejos perseguidores. Es lógico que en su confesión resuenen palabras y motivos del cap. 2, con cambio de perspectiva.

El procedimiento del presente discurso recuerda sobre todo a Is 14, con inversión de papeles: los impíos comentan la victoria del justo.

5,4 Sobre las burlas, véanse Sal 31,12; 44,14-15; 69,12-13.

5,5 Recoge 2,13.16. "Santos", como en Sal 34,10; en paralelismo con "hijos de Dios". "Compartir la herencia": expresión o tema clásico: Gn 21,10; Jue 11,2.

5,6-7 El camino de la verdad es el camino del Señor, trazado por la voluntad de Dios, por sus mandamientos, iluminado por la justicia como por un sol. Esa luz se había ofrecido a todos, pero los impíos se cegaron por su maldad (2,21); por eso siguieron sendas contaminadas (2,16), mientras que el justo seguía un camino aparte (2,15). El final de los dos caminos se ha juntado por un momento en un cruce, para separarse de nuevo definitivamente. "Matorrales y desiertos" en oposición a las flores y praderas de 2,8-9.

5,9-12 Catorce versos, cinco comparaciones, para proclamar la brevedad de la vida.

5,14 El autor comenta sentenciosamente, como si de parte del juez pronunciase la sentencia de las dos partes. A los impíos les da la razón, que es condenarlos (la ejecución vendrá después). A los justos (ahora en plural) les promete la corona real como recompensa. Recoge el juicio expresado en 3,11. "Como tamo": Sal 1,4.

5,17 El celo de su honor y del bien de los suyos, según expresión corriente: p. ej. Is 9,6; 37,32; 42,13; 59,17. La creación se restringe en este contexto al mundo de los meteoros, sobre todo a la tormenta, que incluye viento, fuego yagua. La venganza es el ejercicio de la justicia vindicativa en un combate según numerosos textos; por ejemplo, Is 34,8 (contexto escatológico); 59,17; 63,4; Jr 46,10; 50, 15; 51,6; como título de Dios se lee en Sal 94.

5,18-20 Son tres armas defensivas y una ofensiva; pero no hay que alegorizar. La santidad de Dios se muestra como exigencia ética: véase Sal 99. Los malvados se llaman aquí "los insensatos", de acuerdo con todo el desarrollo precedente y de la propia confesión en el v. 4.
5,18 Is 59,17.

5,21 En Gn 9,13-16 Dios soltaba su arco militar (el arco iris), demostrando sus intenciones pacíficas; en el momento escatológico lo vuelve a empuñar.

5,22 Como en Ex 14.

5,23 Véase Eclo 10,14-17. Con la referencia a los soberanos se cierra el discurso comenzado en 1,1, dirigido allí a los que gobiernan. La injusticia establecida, es decir, ejercida por los que tienen el poder, es fuerza catastrófica de destrucción.  

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