domingo, 20 de mayo de 2012

CAPÍTULO 7.


Ningún rey empezó de otra manera
7      1También yo soy un hombre mortal, igual que todos,
hijo del primer hombre modelado en arcilla,
en el vientre materno fue esculpida mi carne;
2tardé en cuajar diez meses, masa de sangre,
de viril simiente y del deleite cómplice del sueño.
3Al nacer, también yo respiré el aire común,
y al caer en la tierra que todos pisan,
estrené mi voz llorando, igual que todos;
4me criaron con mimo, entre pañales.
5Ningún rey empezó de otra manera;
6idéntica es la entrada de todos en la vida e igual es la salida.
7Por eso supliqué y se me concedió la prudencia,
invoqué y vino a mí el espíritu de sabiduría.
8La preferí a cetros y tronos,
y en su comparación tuve en nada la riqueza;
9no le equiparé la piedra más preciosa,
porque todo el oro a su lado es un poco de arena,
y, junto a ella, la plata vale lo que el barro;
10la quise más que a la salud y la belleza
y me propuse tenerla por luz,
porque su resplandor no tiene ocaso.
11Con ella me vinieron todos los bienes juntos,
en sus manos había riquezas incontables;
12de todas gocé, porque la sabiduría las trae,
aunque yo no sabía que las engendra a todas.
13Aprendí sin malicia, reparto sin envidia
y no me guardo sus riquezas;
14porque es un tesoro inagotable para los hombres:
los que la adquieren se atraen la amistad de Dios,
porque el don de su enseñanza los recomienda.

La Sabiduría me lo enseñó

15Que me conceda Dios saber expresarme
y pensar como corresponde a ese don,
pues él es el mentor de la sabiduría
y quien marca el camino a los sabios.
16Porque en sus manos estamos nosotros y nuestras palabras,
y toda la prudencia y el talento.
17El me otorgó un conocimiento infalible de los seres
para conocer la trama del mundo
y las propiedades de los elementos;
18el comienzo y el fin y el medio de los tiempos,
la sucesión de los solsticios y el relevo de las estaciones;
19los ciclos anuales y la posición de las estrellas;
20la naturaleza de los animales y la furia de las fieras,
el poder de los espíritus y las reflexiones de los hombres,
las variedades de plantas y las virtudes de las raíces;
21todo lo sé; oculto o manifiesto,
22porque la sabiduría, artífice del cosmos, me lo enseñó.

Reflejo de la luz eterna

En efecto, es un espíritu inteligente, santo, único, múltiple, sutil,
móvil, penetrante, inmaculado,
lúcido, invulnerable, bondadoso, agudo,
23incoercible, benéfico, amigo del hombre,
firme, seguro, sereno, todopoderoso, todovigilante,
que penetra todos los espíritus inteligentes, puros, sutilísimos.
24La sabiduría es más móvil que cualquier movimiento,
 
y, en virtud de su pureza, lo atraviesa y lo penetra todo;
25porque es efluvio del poder divino,
emanación purísima de la gloria del Omnipotente
por eso nada inmundo se le pega.
26Es reflejo de la luz eterna,
espejo nítido de la actividad de Dios e imagen de su bondad.
27Siendo una sola, todo lo puede;
sin cambiar en nada, renueva el universo,
y, entrando en las almas buenas de cada generación,
va haciendo amigos de Dios y profetas;
28pues Dios ama sólo a quien convive con la sabiduría.
29Es más bella que el sol y que todas las constelaciones
comparada a la luz del día, sale ganando,
30pues a éste lo releva la noche,
mientras que a la sabiduría no la puede el mal.

7,1-14 Recoge y amplifica el sueño de Salomón (1 Re 3,1-15). Allí Salomón acude a un santuario, tiene un sueño en el que pide sabiduría, el Señor se complace de la petición, le concede lo que ha pedido (sabiduría) y lo que no ha pedido (fama y riquezas).

Nuestro autor suprime el sueño incubatorio, el carácter oracular, y el aparato cúltico de lugares y tiempos privilegiados Siguiendo una tradición sapiencial, presenta a la sabiduría como mediadora.

El personaje reflexiona sobre su propio origen. Costumbre tan griega como bíblica (Jr 1; Sal 139; Eclo 17) Al remontarse al nacimiento (nat-ivitas), el hombre descubre su naturaleza (nat-ura), es simplemente humana, común a todos los hombres.

Así desborda los límites de su ficción literaria "un rey habla a reyes", haciendo que un hombre hable a hombres, como mediador de la sabiduría. Si acaparó riquezas, repartió sabiduría; lo dice también 1 Re 5,14.

7,1-6 El principio de la igualdad abre y cierra.

7,1 Se remonta al hombre primordial, que trasmite su naturaleza terrena a sus hijos. En ella está ya injertada la condición mortal.

7,2 El "modelado" del primer hombre se repite según ideas poéticas en las que puede influir algo de la embriología de entonces y no menos de la cultura popular: cfr. Sal 139; Job 10,8-11; 2 Mac 7,27. Diez meses lunares se asignaban a la preñez.

7,3 Aire y tierra son dos de los cuatro elementos, que indican la dependencia de ellos para respirar y tenerse en pie, dos actos elementales.

7,6 Entrar y salir, que en la literatura bíblica puede sintetizar la entera actividad del hombre, delimita aquí su existencia; en hebreo salir y entrar.

7,7 Eclo 51,22 coloca ese momento en la juventud, Eclo 39,1-11 insiste en la oración para conseguir el don de la sabiduría. La bina sabiduría-prudencia es sinonímica (hokma-
bina),
pero rompe la forma común ese "espíritu": cfr. Eclo 39,9; Is 11,2. La ecuación ha sido propuesta desde el principio del libro, 1,5-7. El verbo "venir" recoge la personificación de 6,16 y 1,4.

7,8-10 De la serie de bienes referida en 1Re 3 se aparta el autor con su enumeración septenaria, en la que ocupan máximo espacio las riquezas y puesto supremo la luz. El modo de comparación, synkrisis, para exaltar el valor, es lugar común de la literatura bíblica y de la griega: véanse Prov 3,14-15; 8,11; 8,19; 1 Re 10,27; Prov 4,22. El último miembro cambia de forma: no es algo más que la luz, sino que es la auténtica luz.

7,11-12 Lo que en 1 Re 3 se daba por añadidura, aquí se da en la misma sabiduría, como cortejo y producto suyo. El sabio descubre después la fecundidad de la sabiduría (como madre, decía Eclo 15,2): dulce engaño de la dama, que enamoró con su sola belleza, callando su rica dote. Así puede el sabio gozar realmente de los bienes, porque no ha sido codicioso e interesado en buscarlos, porque no teme perderlos, contando con la que los engendra, porque ella le asiste y guía en el goce.

7,13 Véanse 6,23; Eclo 20,30; 24,32.

7,14 Eclo 24,29s compara la sabiduría a un océano: siendo inagotable, de ese tesoro pueden participar todos. A la amistad se llega con recomendaciones, que son los dones de la instrucción, la cual es don de Dios: se cierra un círculo que levanta al hombre a lo más alto.
7,15 Saber expresarse es parte de la sabiduría tradicional, lo muestran textos como EcI 12,9-10; Prov 26,7; 1 Re 5,12, y naturalmente toda la actividad literaria sapiencial; don de Dios, diverso de la palabra profética.

7,16 Véase 3,1; Prov 16,1.

7,17-21 El tema está tomado de 1 Re 5, 13 Y amplificado con datos de la cultura griega. Es tradicional la idea de que Dios al crear era asistido en su trabajo artesano de la Sabiduría, algo así como el maestro del aprendiz; texto clásico, Prov 7,27-30; véanse también Sal 136 y Eclo 1,9; 24.

Ahora bien, si la Sabiduría ha intervenido como "artífice" del mundo, puede explicar cómo está hecho, revelar sus secretos. Como maestra, dividirá su enseñanza en una serie de disciplinas, tomadas del saber de la época y repartidas por el autor en siete grupos dobles: cosmología, cronología, astronomía, zoología, botánica, antropología (y una que no sabemos denominar).

7,17 Ya desde Platón se considera el mundo como unidad compuesta de los cuatro elementos y bien organizada; los elementos tienen sus propiedades y actividades particulares, que se armonizan en el conjunto.

7,18 El plural "tiempos" parece indicar que el autor piensa en períodos más que en la extensión continua de un único tiempo. Compárese con Eclo 42,19.

7,18b-19 No es fácil precisar el sentido de estos miembros; sospecho que el autor traduce a mentalidad griega algunas sugerencias de Sen Sira: Eclo 43,6-10.

7,20 El hombre se encuentra en el mundo de los espíritus, aunque entre plantas benéficas (1,14) Y animales peligrosos 11, 18); Y del hombre se especifican las reflexiones, idea dominante en el libro, 1,3.5; 9,14; 11,15; 12,10, etc. En general, el pensamiento del hombre se considera patente sólo a Dios: Prov 15,11; Job 26,6; Eclo 42,18; el hombre sabio puede participar de ese conocimiento que otorga la sabiduría: Prov 25,2; 20,5.

7,21 "Artífice", véanse 8,6 aplicado a Dios y 14,2 al artesano. La idea es bíblica, la expresión tiene buen linaje griego.

7,22-24 Nuevo alarde estilístico del autor. Son 21 adjetivos (3x7) de formación típicamente griega. ¿Se puede definir el sentido conceptual de cada adjetivo?, ¿lo pretendía el autor? La impresión es la contraria.

El autor parece más bien inspirarse en algunos campos simbólicos: de la luz, del aire o viento, de virtudes humanas. Antecedentes en el AT pueden ser: la Gloria de Dios y el Espíriru de Dios. La gloria es luz y resplandor que llena la tierra, es móvil y protege al pueblo; el aliento de Dios se cierne, penetra, incita, ayuda al hombre; véanse v. 25; cap. 1; 9,11.

7,22 "Espíritu inteligente": título que dan a Dios los estoicos. La tradición platónica distinguía un alma inteligente de otra afectiva, con sede en la cabeza y en el pecho. "Uno y múltiple" forman la clásica oposición de la filosofía griega. En sentido parecido al presente, 1 Cor 12,4.11. "Sutil" se dice de objetos materiales y también de la mente. "Penetrante" se dice de los sentidos y de la inteligencia; también de colores en sentido de "claro, patente". "Inmaculado"; la palabra significa también "que no mancha"; el sentido auténtico se explica en el v. 25. "Lúcido" se dice de sonidos, letras, signos. "Invulnerable"; también significa "inofensivo". "Agudo" se usa en sentido material de armas, ángulos, metafóricamente, de los sentidos, y puede decirse de un sonido "chillón".

7,23 "Firme" incluye la gama de constante, duradero, certero, garantizado, etc., recuérdese el "espíritu firme" de Sal 51,12.
«Seguro" es casi sinónimo: inconmovible, que no vacila, de fiar. "Todopoderoso, todo vigilante"; véase Eclo 42,20-21. "Que penetra ... ": véase 1,4; 7,7. "Espíritus" mencionados en el v. 20b, no restringidos al hombre"Puro" equivale a inmaterial. La sabiduría, que trasciende al hombre, penetra en él y lo hace sabio, pero sin quedar encerrada o impedida.

Es una carta de valores que desborda todo lo sugerido en 7,9-11 y los catálogos de bendiciones materiales de textos antiguos. Podría apelar a muchos filósofos y a mentes selectas del tiempo. Viniendo del hebreo tan pobre en adjetivos, el autor se entrega con fruición a la solicitación griega.

7,24-8,1 Estos versos son en parte explicación de algunos atributos enumerados, en parte explican el origen divino de la sabiduría; ambos elementos están entretejidos, pues el origen divino explica y justifica las propiedades.

7,24 Comenta 22c: "móvil, penetrante". "Pureza" también con el sentido de "inmaterial". El ámbito es el universo entero.

7,25 Véase Eclo 24,3. Por la etimología, "efluvio" es, en griego, el aliento de la boca, en el campo simbólico del aire. "Emanación", en español como en griego, nos lleva al campo simbólico del agua: Dios, hontanar secreto de esa agua purísima, genuina (<<Que bien sé yo la fuente que mana y corre"). "Nada inmundo", comenta 22c, "inmaculado"; quizá se aluda a la oposición de lo puro y lo impuro, clásica del culto.

7,26 Pasamos al campo simbólico de la luz, en la línea de Ex 24,17; Ez 1; Job 36,22; Hab 3,4; etc. El montaje no favorece la precisión de cada imagen, más bien conjura una visión sugestiva.

7,27ab Suena como comentario al doble atributo "uno-múltiple", en clave de actividad. Esta capacidad de renovar cambiando es un dato fundamental en el pensamiento del libro y alcanzará su formulación máxima en el último capítulo. La frase es como una combinación de dos sentencias bíblicas: Sal 102,28 y Sal 104,30; Además es posible escuchar una alusión al "motor inmóvil" de filósofos griegos.

7,27cd "Amigo de Dios": Abrahán (Is 41,8). Profetas se puede entender en sentido amplio (Sal 105, 15).

7,28 Compárese esta frase con 4,10 y 11,26. La convivencia con la sabiduría es el tema dominante del capítulo siguiente.

7,29 Es de notar la ausencia de la luna, aquí y en todo el libro; ¿es que le falta el . esplendor solar y la armonía de las constelaciones? Véase Eclo 43,6-8.

7,30 La correlación es "luz-bondad", recogiendo el v. 26; lo cual muestra el valor simbólico de la luz, que podría remontarse mediatamente a Platón. Por la perfección de su bondad, es incompatible con las almas injustas, 1,4-5. 

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